Sin embargo, no dejen engañarse fácilmente, porque muchos toman las escrituras con sus propias inclinaciones, haciendo desviar a muchos de la verdad, que es conforme a, precisamente, la sana doctrina.
Las escrituras específicas son estas: 1 Timoteo 1:10; 6:3; 2 Timoteo 4:3 y Tito 2:1.
Quisiera dar unas reflexiones para que tomen en cuenta.
En 1 Timoteo 1:10 se introduce luego de hablar de la ley, que usada legítimamente es buena. Y dice más aún. Que para usarla legítimamente debemos saber que fue dada no para los justos sino para los transgresores, y al final dice: ... y para cuanto se oponga a la sana doctrina.
Y, por lo tanto, podemos estar confiados y seguros en que: todo lo que se opone a la sana doctrina será juzgado por la ley.
En 1 Timoteo 6:3 no conseguimos las dos palabras juntas, pero hace referencia directa, ya que enlaza las dos palabras con el significado que debemos tener siempre presente: que aquellos que no se conforman a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y que es conforme a la piedad (la doctrina de Jesucristo), entonces, esta envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen malas cosas.
Así, que siempre debemos hacer y pensar conforme a la piedad, que para mucho aprovecha, ya que es una de las cuestiones fundamentales de la doctrina del Señor Jesucristo, por no decir, la más fundamental.
En 2 Timoteo 4:3 leemos lo que es una descripción de lo que hay hoy al rededor del mundo. Maestros conforme a sus propias concupiscencias. Gente que tomando sus propias ideas le imprimen significados y valores inexistentes y retorcidos a las escrituras que ya sabemos que son conforme a la piedad. Por lo tanto, estos hombres siempre dirán cosas diferentes a la piedad, y tendrán como resultado cosas como: envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, disputas necias, tomando la piedad como fuente de ganancias. Es mejor alejarse de los tales.
Adicionalmente dice que apartaran el oído de la verdad y se volverán a las fábulas estos hombres. Así que es mejor quedarse sólo con las escrituras, sin interpretarlas, sin colocar inclinaciones que no sean conforme a la piedad.
En Tito 2:1 vemos claramente las indicaciones que nos ayudaran a entender lo que debemos hacer:
"Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina.Que los ancianos sean sobrios, serios, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la paciencia.Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien;que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos,a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean prudentes;presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad,palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros.Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos, que agraden en todo, que no sean respondones;no defraudando, sino mostrándose fieles en todo, para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador.Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres,enseñándonos que renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente,aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo,quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie."
Quise copiar todo el capitulo 2 completo para que vean ustedes mismos en las palabras del Apóstol, lo que se espera de nosotros.
Nadie os engañe, porque en el tiempo postrero se harán nombre hombres sobre sí mismos para hacerse seguir, y así perder a todos los que puedan por el espíritu del anticristo, pero ustedes sigan al Señor Jesucristo, haciendo en todo tiempo buenas obras, que sean conforme a la piedad. No se conformen a la generación malvada de este siglo. Sigan esperando con paciencia la corona de gloria que nos ha sido prometida. La paz sea con todos los hermanos allá donde se lea esta carta, de Dios Padre y de nuestro Señor Jesucristo.