La Fe es un concepto judío que se deriva de la palabra hebrea emuná que significa tres cosas: firmeza, seguridad y fidelidad.
Según la definición que conseguimos en el nuevo testamento (Hebreos 11:1): "la Fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve"
Así, que si vamos a creer, ciertamente es en las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Ya que todo esto deriva de la voluntad del Padre, por medio de su Hijo Jesucristo, y todas las cosas que hizo previamente para nosotros, los que hemos escuchado Su voz, creído y caminado por esa fuente inagotable de misericordia, estamos esperando a que El regrese a reinar.
Según la definición que conseguimos en el nuevo testamento (Hebreos 11:1): "la Fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve"
Así, que si vamos a creer, ciertamente es en las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Ya que todo esto deriva de la voluntad del Padre, por medio de su Hijo Jesucristo, y todas las cosas que hizo previamente para nosotros, los que hemos escuchado Su voz, creído y caminado por esa fuente inagotable de misericordia, estamos esperando a que El regrese a reinar.
No podemos variar en ninguna dirección. Ser fieles a El, en cada una de sus promesas. Y por lo tanto, realizar nuestra parte: participar del ministerio de la reconciliación, al cual fuimos llamados cada uno de nosotros, los que hemos creído. Esto es para llamar a arrepentimiento por medio del sacrificio perfecto, para el perdón de los pecados, para el nuevo nacimiento y la esperanza de la resurrección y la transformación.
Como dice la escritura que no todos dormiremos, pero que los que estemos de pie, seremos transformados, primero los que duermen, y después nosotros, en un abrir y cerrar de ojos. Así que seremos arrebatados al cielo para conseguirnos con el Señor y estar con El por siempre.
Tengamos entonces firmeza, seguridad y fidelidad en lo que se espera, lo que no se observa con la vista, pero que con nuestra fe puesta en las palabras del Señor en Juan 14. Voy pues a preparar lugar para vosotros. Y así, estamos seguros que aunque no vemos nuestras moradas eternas, las recibiremos porque EL lo prometió.
Shalom
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